Descripción arquitectónica
La Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción está integrada dentro de un recinto fortificado, situado en desnivel sobre la ladera del castillo. El edificio divide en dos el espacio cercado, delimitando, por un lado el pretil, al que se accede bajo un arco de medio punto de sillería, rematado por una cruz en piedra labrada, y por otro lado el antiguo cementerio.
Exceptuando algunas imágenes, gran parte de su edificación lo podemos datar en el momento transicional de las últimas décadas del siglo XVIII, en el que el barroco tardío convive con la austeridad de un neoclasicismo que está alumbrándose. Aunque es posible que en los cimientos hallemos restos de una construcción anterior.
La impresión del aspecto exterior de la Iglesia es la horizontalidad. Los muros construidos a base de piedra de sillería, de sillarejos y de mampostería de piedra caliza y otra caliza-arenisca, carecen de decoración alguna y actúan como verdaderos elementos activos, al servir de único contrarresto a la estructura unificada del interior. Los tramos de la nave quedan individualizados a través de contrafuertes de sillería que suben lisos hasta la cornisa.
La entrada al edificio se realiza a través de un vestíbulo, claramente funcional, realizado a principios del siglo XX, protegiendo la verdadera entrada de la Iglesia, compuesta por puerta de doble hoja y un arco de medio punto adornado a los lados por pilastras.
En planta se observa una nave central, cubierta con bóveda de cañón, dividida en tres tramos por arcos fajones de medio punto. Posee coro a los pies sobre arco rebajado, integrado dentro de la estructura de la torre y diferenciando su espacio de los tramos de la nave tras un gran arco apuntado.
El ábside, donde se sitúa el Altar Mayor, está ochavado a dos paños. A ambos lados de la nave, se abren simétricamente dos amplias capillas, formando una nave transversal, lo que en principio hace parecer que la Iglesia tenga una planta en forma de cruz latina, aunque no perfecta, ya que la capilla izquierda es mucho mayor que la derecha. En las esquinas del crucero que forman dichas capillas con la nave central, se sitúan cuatro pilares cruciformes, unidos por arcos de medio punto. En cada uno de los ángulos de estos pilares se colocan unas pechinas decoradas que sustentan una cúpula de media esfera, sin cuerpo de luces.
La capilla situada en el lado del Evangelio, dedicada a la Virgen del Sagrario y al Santo Cristo, se cubre con bóveda de crucería. A través de un pequeño hueco, podemos acceder a la tribuna del evangelio, a modo de balconada, que asoma al primer tramo de la nave central. Se añade a la capilla una antigua sacristía, de construcción posterior, que cerró la comunicación del pretil con el cementerio, por detrás del ábside. En los suelos todavía se observa el risco de la ladera y los sillares y la mampostería no concuerdan con la línea arquitectónica de la capilla. En el grueso del muro se hallan unas pequeñas escalerillas a través de las cuales se accede a la parte trasera de la hornacina del retablo del Sagrario.
La otra capilla, en el lado de la Epístola, es de una época más tardía que la anterior, está cubierta con bóveda de lunetos y se consagra a la Virgen del Rosario. A un lado se ubica la nueva sacristía, en una dependencia rectangular, aquí se guardan varios enseres de la Parroquia (relicarios, estandartes, cálices, portavelas, etc.) así como un sagrario y unas antiquísimas tallas de la Virgen del Rosario, San Antón y San Gregorio, posiblemente provengan de una antigua ermita o incluso de la anterior Iglesia.
La iluminación del templo se realiza a través de ventanas asimétricas colocadas en cada tramo de la nave. Destaca una ventana con vidrieras a la derecha del Altar Mayor y un gran ventanal en el coro que ilumina la nave central. Las paredes de las naves están blanqueadas, con adornos en la cúpula y en las pechinas. También se adornan los techos de ambas capillas laterales.
El tejado del edificio, restaurado en el año 2003, se establece a dos aguas, rompiendo el perfil el tejado que cubre la cúpula, que se alza unos metros más y se reparte a cuatro aguas, rematado por una pequeña linterna, a modo de pequeño peirón. La torre, se levanta también unos metros sobre el nivel de la nave, cubriéndola a tres aguas.


